El paseo es mucho más que un simple recorrido
¿Sabías que...?
Para un perro, un paseo no consiste únicamente en desplazarse de un lugar a otro. Mientras camina, recoge información constantemente a través del olfato, la vista y el oído, interpretando un entorno que cambia cada día y que constituye una parte fundamental de su forma de conocer el mundo.
Consejo Pero Bello
La próxima vez que salgáis a pasear, intenta mirar el recorrido desde la perspectiva de tu perro. Detenerse unos segundos más para explorar un olor o cambiar el ritmo cuando lo necesita puede convertir un paseo cotidiano en una experiencia mucho más enriquecedora para ambos.
¿Por qué el paseo es una necesidad y no un lujo?
Pasear también es cuidar su cuerpo
¿Sabías que...?
Igual que nosotros podemos caminar de forma diferente según el calzado que llevamos o el terreno por el que nos movemos, los perros también modifican su forma de desplazarse según el entorno y el equipo que utilizan durante el paseo.
Consejo Pero Bello
Más importante que la duración del paseo es la calidad del movimiento. Permitir que tu perro camine a un ritmo cómodo y adaptado a cada situación contribuirá mucho más a su bienestar que recorrer una gran distancia con prisas.
Pasear también es cuidar su mente
¿Sabías que...?
El olfato de un perro es tan extraordinario que puede detectar información que para nosotros pasa completamente desapercibida. Dedicar parte del paseo a olfatear no es perder el tiempo; es permitirle utilizar una de sus capacidades más importantes.
Consejo Pero Bello
No midas un buen paseo solo por los kilómetros recorridos. Pregúntate también cuánto ha podido explorar, descubrir y disfrutar tu perro durante ese tiempo.
Pasear también es cuidar vuestro vínculo
¿Sabías que...?
Los perros se comunican constantemente a través de su postura, la posición de la cola, las orejas, la mirada o la velocidad con la que se mueven. Aprender a observar estas señales puede ayudarte a comprender cómo se siente durante el paseo.
Consejo Pero Bello
Durante el próximo paseo, dedica unos minutos a observar a tu perro sin intentar dirigir cada uno de sus movimientos. Fíjate en qué despierta su interés, cuándo acelera el paso o cuándo decide detenerse. Conocer esos pequeños detalles os ayudará a entenderos mejor.